“El problema son los plazos en que se produce la reducción de la pobreza”
Se dice que el Perú crece económicamente, ¿por qué esto no se ve reflejado en el ciudadano de a pie?
El crecimiento de los últimos cuatro años ha sido persistente, aunque no muy alto. Una de las características más destaca en medios nacionales e internacionales es su poca eficacia para reducir la pobreza, dado que seguimos en cifras por encima del 50%. Una de las explicaciones fundamentales es que este crecimiento eleva la productividad, pero no las remuneraciones. Los salarios y sueldos se están rezagando mucho respecto al crecimiento.
Los teóricos dicen que el crecimiento económico necesariamente disminuye la pobreza
En la actualidad eso ya no se discute. El crecimiento suficientemente prolongado reduce la pobreza de todas maneras. El problema son los plazos en que se produce esta reducción. La ONU y las Metas del Mileno, indican que para el año 2015 se debe reducir a la mitad la proporción de pobres. En el caso peruano, al ritmo que vamos no podríamos cumplir la meta ni al 2030.
¿Qué medidas debería tomar el próximo gobierno?
En el corto plazo, se debe cambiar las condiciones de negociación colectiva, de manera que las empresas que estén en condiciones de remunerar mejor, lo hagan. Desde un punto de vista más estructural, se requiere tres cosas: elevar la productividad de las actividades a pequeña escala en el campo y la ciudad, absorber a los migrantes del campo en actividades más productivas y beneficiarse de la migración al exterior constituyen las tres vías de elevación de la productividad y disminución de la pobreza.
¿Qué tanto puede ayudar un TLC para ampliar el mercado?
El TLC no es la panacea ni la perdición total. El reto principal no es exportar más. Para bien y para mal, el Perú tiene recursos naturales que facilitan la obtención de divisas. De ahí la importancia de la minería, el gas y el petróleo. Por ello el mercado externo es relativamente accesible. El punto de fondo es cómo asegurar un mercado interno suficientemente expansivo, para que mas productores del país aprendan a hacer mejor las cosas como para que se preparen para un mercado externo, sea para competir o para venderlo en otros mercados. El TLC si no está bien diseñado y esta muy apurado no da tiempo para aprender y lo que hace es contribuir a un acelerado deterioro.
Publicado en Punto.edu. Año 1, No. 30
Tuesday, November 15, 2005
Miguel de Althaus
“Un buen gobierno es deseable para que el Perú construya su identidad como nación”
¿Nuestro país es una nación?
No exactamente. Creo que el Perú es una nación en construcción, ya que las naciones no nacen de la nada. Como país tenemos grandes disparidades, inclusive en las mismas ciudades o comunidades. Hay que ver como superamos eso.
El concepto de nación esta íntimamente ligado al de identidad
La identidad depende de la educación. En la medida en que los colegios no enseñen Historia, por ejemplo, será más difícil formar una identidad. Si bien la historia del Perú tiene aspectos negativos, Basadre decía que la historia peruana también tiene altas cumbres. A través de ella se puede amar más al país
¿Se puede decir que hay más de una nación en el territorio peruano?
Puede haber grupos étnicos o identidades regionales, pero una nación es algo diferente, de manera que no puede decirse que hay varias naciones. Hablar de una fragmentación es improbable. Lo que hay es desigualdad como producto de una pobreza extrema muy grande.
¿Es necesaria una mejora económica para una consolidación como nación?
La igualdad es difícil de conseguir y se consigue con crecimiento económico. Pero también es fundamental el respeto a la democracia y los derechos humanos. Cuando estos son violados o la democracia no existe, puede parecer que hay prosperidad porque se ven obras públicas, pero en el fondo se esta silenciando la conciencia. La nación supone que haya ciudadanía. Ciudadano es una persona que tiene derechos y deberes. Si bien los derechos son reconocidos por la Constitución, estos nacen de la condición de ser humano y no simplemente de la voluntad del Estado.
¿Cuál es la actualidad del concepto de Nación para un nuevo gobierno?
Un buen gobierno es deseable para que el Perú construya su identidad como nación.
Cuando los gobiernos funcionan mal no sólo hay descontento, sino una sensación de frustración y eso no contribuye a la identificación con su país. La pobreza extrema y la falta de trabajo propician que las personas no vean con cariño el país en el que viven.
¿Afecta la ausencia del estado a la conformación de una nación?
Este es un problema muy serio. Hay zonas del país donde no hay autoridades o la autoridad está muy lejos. Hay mucha gente indocumentada, personas a las que Perú no les reconoce existencia legal. Las personas que sean elegidas, tienen una tarea seria y deben tener una respuesta inteligente y no demagógica.
Publicado en Punto.edu. Año 1, No. 30 y en Perú21, 14 de noviembre de 2005
¿Nuestro país es una nación?
No exactamente. Creo que el Perú es una nación en construcción, ya que las naciones no nacen de la nada. Como país tenemos grandes disparidades, inclusive en las mismas ciudades o comunidades. Hay que ver como superamos eso.
El concepto de nación esta íntimamente ligado al de identidad
La identidad depende de la educación. En la medida en que los colegios no enseñen Historia, por ejemplo, será más difícil formar una identidad. Si bien la historia del Perú tiene aspectos negativos, Basadre decía que la historia peruana también tiene altas cumbres. A través de ella se puede amar más al país
¿Se puede decir que hay más de una nación en el territorio peruano?
Puede haber grupos étnicos o identidades regionales, pero una nación es algo diferente, de manera que no puede decirse que hay varias naciones. Hablar de una fragmentación es improbable. Lo que hay es desigualdad como producto de una pobreza extrema muy grande.
¿Es necesaria una mejora económica para una consolidación como nación?
La igualdad es difícil de conseguir y se consigue con crecimiento económico. Pero también es fundamental el respeto a la democracia y los derechos humanos. Cuando estos son violados o la democracia no existe, puede parecer que hay prosperidad porque se ven obras públicas, pero en el fondo se esta silenciando la conciencia. La nación supone que haya ciudadanía. Ciudadano es una persona que tiene derechos y deberes. Si bien los derechos son reconocidos por la Constitución, estos nacen de la condición de ser humano y no simplemente de la voluntad del Estado.
¿Cuál es la actualidad del concepto de Nación para un nuevo gobierno?
Un buen gobierno es deseable para que el Perú construya su identidad como nación.
Cuando los gobiernos funcionan mal no sólo hay descontento, sino una sensación de frustración y eso no contribuye a la identificación con su país. La pobreza extrema y la falta de trabajo propician que las personas no vean con cariño el país en el que viven.
¿Afecta la ausencia del estado a la conformación de una nación?
Este es un problema muy serio. Hay zonas del país donde no hay autoridades o la autoridad está muy lejos. Hay mucha gente indocumentada, personas a las que Perú no les reconoce existencia legal. Las personas que sean elegidas, tienen una tarea seria y deben tener una respuesta inteligente y no demagógica.
Publicado en Punto.edu. Año 1, No. 30 y en Perú21, 14 de noviembre de 2005
Monday, November 14, 2005
Fabián Novak
“A ninguno de los dos países se conviene politizar la extradición de Fujimori”
Abogado internacionalista nos da su perspectiva sobre la tensa relación con Chile a raíz de los límites marítimos y la llegada del ex presidente Alberto Fujimori a ese país.
¿Existe una frontera marítima?
Depende de qué postura asumamos. La chilena es que existen tres instrumentos legales que avalan su posición. En primer lugar, la Declaración de Santiago de 1952, firmada por Ecuador, Perú y Chile; en segundo lugar el Convenio sobre zona especial fronteriza marítima de 1954 y en tercer lugar, unas actas suscritas en 1968 y 1969. El Perú no niega la existencia de estos documentos, pero entiende que estos no establecieron un límite marítimo ni definitivo, sino con propósitos de pesca. Un tratado de límites va acompañado de cartografía, derechos y obligaciones para las partes. En este caso no existe ninguno de estos elementos.
¿A qué se debe la diferencia entre los límites considerados por ambas partes?
Chile plantea la existencia de un paralelo geográfico, que es la prolongación de la línea terrestre de La Concordia. Perú sostiene que hay que aplicar la Convención del Mar y utilizar el principio de la equidistancia, es decir, distribuir el mar de manera equitativa. El Perú no está asumiendo una posición extrema. No esta planteando como límite la prolongación final de su costa marítima, sino una distribución equitativa del espacio marítimo.
¿Cómo se puede solucionar un problema de esta naturaleza?
Lo más lógico y lo que manda el derecho internacional actual es como la negociación, la mediación, la conciliación, los buenos oficios, hasta las salidas jurisdiccionales como el arbitraje y la solución judicial. Perú ha intentado una salida a nivel bilateral, de negociación directa pero, Chile se ha negado persistentemente a esa posibilidad. Ante lo cual, la cancillería peruana ha barajado la posibilidad de una salida judicial recurriendo a la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
¿Qué tan factible es que Chile acepte esta salida?
Existe el Tratado de Solución de Controversias que vincula a varios países entre ellos a Perú y Chile. Por tanto no se requiere un sometimiento o un consentimiento del Estado chileno. Lo que Chile puede solicitar es una excepción, ya que cuando la controversia entre dos estados miembros ha sido materia de una solución, no se podrá acudir a la corte de La Haya.
¿Sobre qué base?
Chile puede decir que la controversia ya fue solucionada por los tres documentos que señalaba al principio. Habrá que ver que señala la corte. Si el Perú tuviera éxito y la Corte Internacional de Justicia se declarara competente su fallo sería de cumplimiento obligatorio y pasible de ser aplicados por la fuerza.
Para muchos puede parecer repentino el interés peruano en zanjar este tema
Creo que en este gobierno ha habido énfasis por parte de los cancilleres Allan Wagner y Manuel Rodríguez de resolver este tema. Lo recomendable, es que el gobierno vaya con prudencia en este tema. Porque estamos hablando de un diferendo territorial con un país con el cual existe una historia. Por tanto, antes de dar un paso definitivo en un Tribunal Internacional, es imprescindible que las cancillerías sean concientes de los argumentos jurídicos y de si tenemos probabilidades de éxito. Una eventual derrota en la Corte de la Haya no sólo representaría la confirmación de una perdida territorial bastante grande, sino también afirmar un trauma nacional. La responsabilidad del gobierno es grande. Hay muchas cosas en juego.
¿Perú y Chile pueden ir a una guerra?
Me resisto a creer que este tema no pueda ser solucionado pacíficamente. Recordemos que Chile y Argentina han solucionado múltiples diferendos territoriales a través de soluciones arbitrales. En el mundo actual seria primario recurrir a un conflicto armado.
¿Qué tanta tensión aumenta la llegada de Fujimori a Chile?
Depende de cómo se lleva el proceso en adelante. Si el Estado peruano observa que el chileno maneja el tema respetando tanto el derecho chileno como las normas que establece el derecho internacional, creo que el Perú no podrá manifestar objeción alguna. Lo importante es no permitir que este asunto sea manoseado políticamente por ninguna de las dos partes. La extradición es un asunto judicial. Si comenzamos peligrosamente a añadir elementos políticos, no solo se va a deslegitimar el pedido del estado peruano, sino que también se corre el peligro de enturbiar la relación entre ambos países.
Muchos temen Chile quiera negociar el mar o la extradición de Fujimori.
Me parece descabellado e improbable. No creo que Chile plantee cosa semejante ni que el Perú lo vaya admitir. Lo que creo que puede haber es aprovechamiento de actores políticos y ya lo estamos viendo. A ninguno de los dos países le conviene la politización del tema. Ni al Perú que solicita la extradición ni a Chile que tiene una situación política muy complicada porque esta ante un caso bastante complejo judicial y políticamente.
¿Fujimori podría negociar su libertad por el mar?
No, también es irreal. Ningún jefe de estado podría disponer del territorio nacional como si se tratara de su chacra. Pensar esto es asumir que habría un acuerdo del Jefe de Estado y el Congreso, lo cual es imposible de imaginar. Esto es parte de la especulación y de la contaminación política que esta teniendo este caso, creo que el asunto va a tener que ser resuelto tarde o temprano.
Publicado en Punto.edu. Año 1, número 30.
Abogado internacionalista nos da su perspectiva sobre la tensa relación con Chile a raíz de los límites marítimos y la llegada del ex presidente Alberto Fujimori a ese país.
¿Existe una frontera marítima?
Depende de qué postura asumamos. La chilena es que existen tres instrumentos legales que avalan su posición. En primer lugar, la Declaración de Santiago de 1952, firmada por Ecuador, Perú y Chile; en segundo lugar el Convenio sobre zona especial fronteriza marítima de 1954 y en tercer lugar, unas actas suscritas en 1968 y 1969. El Perú no niega la existencia de estos documentos, pero entiende que estos no establecieron un límite marítimo ni definitivo, sino con propósitos de pesca. Un tratado de límites va acompañado de cartografía, derechos y obligaciones para las partes. En este caso no existe ninguno de estos elementos.
¿A qué se debe la diferencia entre los límites considerados por ambas partes?
Chile plantea la existencia de un paralelo geográfico, que es la prolongación de la línea terrestre de La Concordia. Perú sostiene que hay que aplicar la Convención del Mar y utilizar el principio de la equidistancia, es decir, distribuir el mar de manera equitativa. El Perú no está asumiendo una posición extrema. No esta planteando como límite la prolongación final de su costa marítima, sino una distribución equitativa del espacio marítimo.
¿Cómo se puede solucionar un problema de esta naturaleza?
Lo más lógico y lo que manda el derecho internacional actual es como la negociación, la mediación, la conciliación, los buenos oficios, hasta las salidas jurisdiccionales como el arbitraje y la solución judicial. Perú ha intentado una salida a nivel bilateral, de negociación directa pero, Chile se ha negado persistentemente a esa posibilidad. Ante lo cual, la cancillería peruana ha barajado la posibilidad de una salida judicial recurriendo a la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
¿Qué tan factible es que Chile acepte esta salida?
Existe el Tratado de Solución de Controversias que vincula a varios países entre ellos a Perú y Chile. Por tanto no se requiere un sometimiento o un consentimiento del Estado chileno. Lo que Chile puede solicitar es una excepción, ya que cuando la controversia entre dos estados miembros ha sido materia de una solución, no se podrá acudir a la corte de La Haya.
¿Sobre qué base?
Chile puede decir que la controversia ya fue solucionada por los tres documentos que señalaba al principio. Habrá que ver que señala la corte. Si el Perú tuviera éxito y la Corte Internacional de Justicia se declarara competente su fallo sería de cumplimiento obligatorio y pasible de ser aplicados por la fuerza.
Para muchos puede parecer repentino el interés peruano en zanjar este tema
Creo que en este gobierno ha habido énfasis por parte de los cancilleres Allan Wagner y Manuel Rodríguez de resolver este tema. Lo recomendable, es que el gobierno vaya con prudencia en este tema. Porque estamos hablando de un diferendo territorial con un país con el cual existe una historia. Por tanto, antes de dar un paso definitivo en un Tribunal Internacional, es imprescindible que las cancillerías sean concientes de los argumentos jurídicos y de si tenemos probabilidades de éxito. Una eventual derrota en la Corte de la Haya no sólo representaría la confirmación de una perdida territorial bastante grande, sino también afirmar un trauma nacional. La responsabilidad del gobierno es grande. Hay muchas cosas en juego.
¿Perú y Chile pueden ir a una guerra?
Me resisto a creer que este tema no pueda ser solucionado pacíficamente. Recordemos que Chile y Argentina han solucionado múltiples diferendos territoriales a través de soluciones arbitrales. En el mundo actual seria primario recurrir a un conflicto armado.
¿Qué tanta tensión aumenta la llegada de Fujimori a Chile?
Depende de cómo se lleva el proceso en adelante. Si el Estado peruano observa que el chileno maneja el tema respetando tanto el derecho chileno como las normas que establece el derecho internacional, creo que el Perú no podrá manifestar objeción alguna. Lo importante es no permitir que este asunto sea manoseado políticamente por ninguna de las dos partes. La extradición es un asunto judicial. Si comenzamos peligrosamente a añadir elementos políticos, no solo se va a deslegitimar el pedido del estado peruano, sino que también se corre el peligro de enturbiar la relación entre ambos países.
Muchos temen Chile quiera negociar el mar o la extradición de Fujimori.
Me parece descabellado e improbable. No creo que Chile plantee cosa semejante ni que el Perú lo vaya admitir. Lo que creo que puede haber es aprovechamiento de actores políticos y ya lo estamos viendo. A ninguno de los dos países le conviene la politización del tema. Ni al Perú que solicita la extradición ni a Chile que tiene una situación política muy complicada porque esta ante un caso bastante complejo judicial y políticamente.
¿Fujimori podría negociar su libertad por el mar?
No, también es irreal. Ningún jefe de estado podría disponer del territorio nacional como si se tratara de su chacra. Pensar esto es asumir que habría un acuerdo del Jefe de Estado y el Congreso, lo cual es imposible de imaginar. Esto es parte de la especulación y de la contaminación política que esta teniendo este caso, creo que el asunto va a tener que ser resuelto tarde o temprano.
Publicado en Punto.edu. Año 1, número 30.
Monday, November 07, 2005
Antonio Baylos
“El conflicto es el gran lubricante de los acuerdos”
El reconocido abogado español Antonio Baylos conversa sobre las relaciones entre trabajadores y empresarios.
¿Cómo define usted el diálogo social?
En Europa se define el diálogo social como una relación informal mediante la cual los grandes interlocutores sociales, es decir, los sindicatos y los empresarios, llegan a pareceres comunes sobre aspectos de la política económica y social de un país determinado. El diálogo social puede producir negociación colectiva, concertación social, siempre desde cierta informalidad, evitando cualquier tipo de institucionalización.
¿Puede el diálogo social incluir a sectores externos a sindicatos y empresas, por ejemplo, a los consumidores?
El diálogo social se da fundamentalmente entre empresas y sindicatos. El sindicato de trabajadores europeo aborda a los trabajadores activos, autónomos y jubilados. De otro lado están las asociaciones empresariales, que agrupan desde la pequeña hasta la gran empresa. La necesidad de incorporar a otros sectores, como consumidores y usuarios, se produce en la institucionalización del diálogo social a través de los consejos económicos y sociales. En el caso de Europa, el diálogo social no se da con ese sector.
¿Qué papel desarrolla el Estado?
Es un tercer personaje imprescindible. En el caso europeo tenemos una instancia supranacional, que es la Unión Europea (UE). El diálogo social en la UE es un principio político fundamental en el cual los poderes públicos están comprometidos; además, cada vez que el poder público europeo tiene que legislar sobre política social necesariamente debe consultar a los interlocutores sociales. En la UE el diálogo social cobra una corporeidad mucho más fuerte que en nuestros sistemas nacionales, en donde no aparece como una obligación del poder público.
Las empresas suelen tener la sartén por el mango. ¿Ha cambiado esta situación?
Debemos partir del supuesto de que la relación entre trabajadores y empresas es asimétrica. La negociación colectiva y el diálogo social tienen la función de nivelar la clara asimetría existente entre los que tienen el poder económico y la clase subalterna. El diálogo social se produce entre dos poderes. Uno tiene más poder que otro. Pero ninguna de las partes puede sentir que carece de su cuota de poder y que no puede pactar. El dialogo social es una técnica de equilibrio que busca influir en las políticas económicas y sociales que se adoptan en los países.
Digamos que se busca un punto medio.
El punto medio es una posición. Probablemente si lo vemos externamente, podremos notar que el llamado punto de equilibrio al que se llegó no era tal, sino que estaba desequilibrado a favor de una de las partes. Es muy difícil para las partes determinar cuál es el punto medio.
¿Cómo define usted el diálogo social?
En Europa se define el diálogo social como una relación informal mediante la cual los grandes interlocutores sociales, es decir, los sindicatos y los empresarios, llegan a pareceres comunes sobre aspectos de la política económica y social de un país determinado. El diálogo social puede producir negociación colectiva, concertación social, siempre desde cierta informalidad, evitando cualquier tipo de institucionalización.
¿Puede el diálogo social incluir a sectores externos a sindicatos y empresas, por ejemplo, a los consumidores?
El diálogo social se da fundamentalmente entre empresas y sindicatos. El sindicato de trabajadores europeo aborda a los trabajadores activos, autónomos y jubilados. De otro lado están las asociaciones empresariales, que agrupan desde la pequeña hasta la gran empresa. La necesidad de incorporar a otros sectores, como consumidores y usuarios, se produce en la institucionalización del diálogo social a través de los consejos económicos y sociales. En el caso de Europa, el diálogo social no se da con ese sector.
¿Qué papel desarrolla el Estado?
Es un tercer personaje imprescindible. En el caso europeo tenemos una instancia supranacional, que es la Unión Europea (UE). El diálogo social en la UE es un principio político fundamental en el cual los poderes públicos están comprometidos; además, cada vez que el poder público europeo tiene que legislar sobre política social necesariamente debe consultar a los interlocutores sociales. En la UE el diálogo social cobra una corporeidad mucho más fuerte que en nuestros sistemas nacionales, en donde no aparece como una obligación del poder público.
Las empresas suelen tener la sartén por el mango. ¿Ha cambiado esta situación?
Debemos partir del supuesto de que la relación entre trabajadores y empresas es asimétrica. La negociación colectiva y el diálogo social tienen la función de nivelar la clara asimetría existente entre los que tienen el poder económico y la clase subalterna. El diálogo social se produce entre dos poderes. Uno tiene más poder que otro. Pero ninguna de las partes puede sentir que carece de su cuota de poder y que no puede pactar. El dialogo social es una técnica de equilibrio que busca influir en las políticas económicas y sociales que se adoptan en los países.
Digamos que se busca un punto medio.
El punto medio es una posición. Probablemente si lo vemos externamente, podremos notar que el llamado punto de equilibrio al que se llegó no era tal, sino que estaba desequilibrado a favor de una de las partes. Es muy difícil para las partes determinar cuál es el punto medio.
En la práctica, ¿qué parte predomina?
Históricamente, en el diálogo social español ha primado una posición más empresarial que prosindical. En los años 80, por ejemplo, los acuerdos son más proempresariales. Hacia fines de los 90, en cambio, existen acuerdos donde se da lo contrario: se defiende el trabajo estable, pero actualmente cada pacto tiene su equilibrio. No se puede decir que los acuerdos son proempresariales, tampoco estamos en el auge de la lucha de clases, con los trabajadores arrinconando a los empresarios. Los empresarios tienen el capital, pero dependen de la fuerza de trabajo de los sindicatos.
¿Los sindicatos no podrían aprovecharse de esa dependencia?
Sí, este elemento es central. Los sindicatos ganan la opinión pública a su favor, eso es evidente. Pero si bien la huelga como medida de detener la producción es un arma, el capital tiene muchas armas más. Ahora, es importante destacar que el diálogo social no anula el conflicto. El conflicto está allí y es el gran lubricante de los acuerdos. Si no hay acuerdo y se adopta una política contraria a los trabajadores, inmediatamente habrá huelga. El efecto es la renegociación y la retirada de esa medida.
¿Qué tan aplicable es la receta europea en países como el Perú?
¿Los sindicatos no podrían aprovecharse de esa dependencia?
Sí, este elemento es central. Los sindicatos ganan la opinión pública a su favor, eso es evidente. Pero si bien la huelga como medida de detener la producción es un arma, el capital tiene muchas armas más. Ahora, es importante destacar que el diálogo social no anula el conflicto. El conflicto está allí y es el gran lubricante de los acuerdos. Si no hay acuerdo y se adopta una política contraria a los trabajadores, inmediatamente habrá huelga. El efecto es la renegociación y la retirada de esa medida.
¿Qué tan aplicable es la receta europea en países como el Perú?
Las tasas de afiliación del sindicalismo en Europa no pueden ser comparadas con las peruanas, más teniendo en cuenta que en este país se ha producido un largo periodo de desestructuración social y política. Esto ha motivado que en muchas ocasiones haya faltado el elemento básico y primario en cualquier diálogo social, que son las condiciones democráticas.
Publicado en Punto.edu Número 29, año 1.
Publicado en Punto.edu Número 29, año 1.
Monday, October 31, 2005
Óscar Rodríguez Madariaga
“Los jóvenes ya no son vistos como un proyecto vital, sino como consumidores”
Arzobispo de Tegucigalpa, el Monseñor Rodríguez Madariaga fue recientemente nombrado Doctor Honoris Causa en la PUCP. Gran activista para lograr la condonación de la deuda externa de los países pobres y agudo crítico de la sociedad actual, fue un candidato de peso para suceder a Juan Pablo II como Sumo Pontífice.
¿Se ha tomado conciencia de la importancia que tendría el hecho de condonar la deuda externa de los países pobres?
En 1994 Juan Pablo II pidió la condonación o reducción sustancial de la deuda internacional. Siendo yo presidente del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), el Papa me encomendó la misión de generar conciencia sobre el tema. El Perú fue uno de los países que más participó en esta campaña Jubileo 2000 para reducir la deuda. En 1999 entregué 17 millones de firmas, de las cuales aproximadamente un millón fueron recogidas en el Perú, a los presidentes del G-7 (los países más industrializados del mundo) reunidos en la cumbre de Colonia. Allí ellos se comprometieron a reducir la deuda, pero no lo hicieron. Ahora, finalmente, en la cumbre de Green Eagles, en Escocia, se llegó a la meta que nos propusimos, pero sólo con 18 países, de los cuales 15 son africanos. Aún falta mucho por hacer.
Y el problema de la deuda externa tiene en jaque permanente a los países pobres desde hace décadas.
Los problemas mayores surgieron en 1982, año en el que por problemas financieros México se negó a pagar los intereses de la deuda. A partir de entonces los intereses se subieron unilateralmente. Deudas que habían sido contraídas al 6% de interés llegaron a tener hasta 20% de interés. La deuda se hizo inmanejable, ningún país pudo crecer.
Recién a finales de la década de 1990 se empezó una campaña sobre la deuda.
Arzobispo de Tegucigalpa, el Monseñor Rodríguez Madariaga fue recientemente nombrado Doctor Honoris Causa en la PUCP. Gran activista para lograr la condonación de la deuda externa de los países pobres y agudo crítico de la sociedad actual, fue un candidato de peso para suceder a Juan Pablo II como Sumo Pontífice.
¿Se ha tomado conciencia de la importancia que tendría el hecho de condonar la deuda externa de los países pobres?
En 1994 Juan Pablo II pidió la condonación o reducción sustancial de la deuda internacional. Siendo yo presidente del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), el Papa me encomendó la misión de generar conciencia sobre el tema. El Perú fue uno de los países que más participó en esta campaña Jubileo 2000 para reducir la deuda. En 1999 entregué 17 millones de firmas, de las cuales aproximadamente un millón fueron recogidas en el Perú, a los presidentes del G-7 (los países más industrializados del mundo) reunidos en la cumbre de Colonia. Allí ellos se comprometieron a reducir la deuda, pero no lo hicieron. Ahora, finalmente, en la cumbre de Green Eagles, en Escocia, se llegó a la meta que nos propusimos, pero sólo con 18 países, de los cuales 15 son africanos. Aún falta mucho por hacer.
Y el problema de la deuda externa tiene en jaque permanente a los países pobres desde hace décadas.
Los problemas mayores surgieron en 1982, año en el que por problemas financieros México se negó a pagar los intereses de la deuda. A partir de entonces los intereses se subieron unilateralmente. Deudas que habían sido contraídas al 6% de interés llegaron a tener hasta 20% de interés. La deuda se hizo inmanejable, ningún país pudo crecer.
Recién a finales de la década de 1990 se empezó una campaña sobre la deuda.
En 1990 se empezó a aplicar la receta del FMI, basada en ajustes estructurales que implicaron grandes sacrificios. Se subieron impuestos como el que aquí se llama el IGV, subió el costo
de servicios como la energía eléctrica, combustible, agua, teléfono. El impuesto a la renta, que debe gravar a los que más tienen, en cambio, se fue bajando. Si bien estos ajustes dieron
resultados macroeconómicos, perjudicaron a los sectores pobres.
¿Qué opina de los tratados de libre comercio que Estados Unidos está negociando con diversos países?
Nuestros gobernantes están presionados por las dificultades que tienen para participar en el mercado global. Por ejemplo, El Salvador, Guatemala y Honduras firmaron y ratificaron los tratados antes de que Estados Unidos los redactara. En cierto sentido, fuimos más católicos que el Papa. Todos hablan de los grandes beneficios de estos tratados, pero se dejan de lado aspectos negativos. Es cierto que no podemos quedar al margen del mundo globalizado, pero debemos tener un sentido crítico.
¿Cómo cambian las relaciones humanas con la globalización y la tecnología?
El problema es que vivimos en una sociedad economicista que insiste en la privatización. El colmo de la privatización es encerrarse en el egoísmo. La persona encerrada en sí misma pierde la identidad humana. Como personas, somos comunitarios. Tanto la dimensión individual como la comunitaria son indispensables para tener un equilibrio psicológico. Muchas de estas nuevas tecnologías de la comunicación cancelan la dimensión comunitaria, hasta en las celebraciones litúrgicas, que pueden verse por televisión.
¿Se ha perdido el interés por encontrar el sentido de la vida?
Creo que sí. La sociedad promueve una oferta de droga y consumismo. Los jóvenes, especialmente, ya no son vistos como un proyecto vital, sino como consumidores de todo tipo de bienes. La ideología del consumismo ya no ve a las personas como sujetos de dignidad, sino como consumidores potenciales o reales. Así, llenándonos de cosas, nos vacían del ser y nos llenan del tener.
¿La Iglesia se ha alejado de la gente?
Quien dice eso padece de ceguera. En los días que he estado en el Perú no he visto una Iglesia alejada de la gente, sino más bien una Iglesia en medio de la gente. Muchos tienden a equiparar la Iglesia con la jerarquía y esta es sólo una parte. La mayoría son los laicos, el pueblo de Dios.
Publicado en Punto.edu 28, año 1.
de servicios como la energía eléctrica, combustible, agua, teléfono. El impuesto a la renta, que debe gravar a los que más tienen, en cambio, se fue bajando. Si bien estos ajustes dieron
resultados macroeconómicos, perjudicaron a los sectores pobres.
¿Qué opina de los tratados de libre comercio que Estados Unidos está negociando con diversos países?
Nuestros gobernantes están presionados por las dificultades que tienen para participar en el mercado global. Por ejemplo, El Salvador, Guatemala y Honduras firmaron y ratificaron los tratados antes de que Estados Unidos los redactara. En cierto sentido, fuimos más católicos que el Papa. Todos hablan de los grandes beneficios de estos tratados, pero se dejan de lado aspectos negativos. Es cierto que no podemos quedar al margen del mundo globalizado, pero debemos tener un sentido crítico.
¿Cómo cambian las relaciones humanas con la globalización y la tecnología?
El problema es que vivimos en una sociedad economicista que insiste en la privatización. El colmo de la privatización es encerrarse en el egoísmo. La persona encerrada en sí misma pierde la identidad humana. Como personas, somos comunitarios. Tanto la dimensión individual como la comunitaria son indispensables para tener un equilibrio psicológico. Muchas de estas nuevas tecnologías de la comunicación cancelan la dimensión comunitaria, hasta en las celebraciones litúrgicas, que pueden verse por televisión.
¿Se ha perdido el interés por encontrar el sentido de la vida?
Creo que sí. La sociedad promueve una oferta de droga y consumismo. Los jóvenes, especialmente, ya no son vistos como un proyecto vital, sino como consumidores de todo tipo de bienes. La ideología del consumismo ya no ve a las personas como sujetos de dignidad, sino como consumidores potenciales o reales. Así, llenándonos de cosas, nos vacían del ser y nos llenan del tener.
¿La Iglesia se ha alejado de la gente?
Quien dice eso padece de ceguera. En los días que he estado en el Perú no he visto una Iglesia alejada de la gente, sino más bien una Iglesia en medio de la gente. Muchos tienden a equiparar la Iglesia con la jerarquía y esta es sólo una parte. La mayoría son los laicos, el pueblo de Dios.
Publicado en Punto.edu 28, año 1.
Subscribe to:
Posts (Atom)
